November 2018 - 6 Minute read

El deseo cumplido
de David Paul Kay?

Cómo el muralista afincado en Nueva York ha creado una sorprendente obra de arte interactiva

La obra icónica de un artista:

Hockney tenía sus piscinas; Warhol, sus latas de sopa; y Haring, su bebé resplandeciente. Para todo artista que sirve de modelo a los demás, hay un momento decisivo en su carrera en el que se plantea retos, hace descubrimientos, traspasa límites y, en consecuencia, ve cómo su trabajo evoluciona. En Nueva York, el artista visual David Paul Kay, que trabaja sobre todo con el blanco y el negro, reflexiona sobre el año que termina y cuenta la historia de su propio momento decisivo. Desde siempre, David ha querido utilizar el color con un significado especial. Con esta colaboración, cumple ese deseo. Su encuentro con el director creativo Zaim Kamal constituye un hito en su carrera. Juntos han concebido un tono de rojo intenso con el que David puede crear obras de arte impactantes e interactivas. «Para mí, crear obras de arte en blanco y negro es como tocar el piano. Por eso, añadir el rojo es algo natural, es como si un violín acompañara al piano. Ahora puedo escuchar un sonido distinto que también me gusta. Mi voz, mi melodía y mis nuevas experiencias dan otra dimensión a mis obras de arte».

«Para mí, crear obras de arte en blanco y negro es como tocar el piano… Es como si un violín acompañara al piano. Ahora puedo escuchar un sonido distinto que también me gusta».

- David Paul Kay, artista visual

Los orígenes de este artista creativo y tenaz:

David Paul Kay habla en su estudio de la parte alta de Manhattan, mientras el sol se cuela por los ventanales. Recuerda con cariño su niñez en su país natal, Georgia (Europa del Este). Su familia le dio una educación clásica en literatura, música y otras disciplinas artísticas. David se deleitaba con las obras de arte del Renacimiento y de pintores europeos modernos, como Picasso y Kandinsky. Este contacto con el arte a una edad temprana le daría una base sólida para su carrera como artista. Sin embargo, no fue fácil crecer en los tiempos de la caída de la Unión Soviética. Comenta que, tras momentos difíciles y batallas personales, que ahora considera «inspiradoras» desde una perspectiva positiva, vio la luz al final del túnel: Nueva York.

«Dejé mi país por un motivo muy simple: soy gay. Tenía que huir a Nueva York para vivir en un entorno más seguro para mí. Así podría proseguir mi desarrollo como persona y como artista». El traslado a la Gran Manzana supuso un renacer artístico para él. La ciudad donde triunfaron artistas como Warhol y Pollock era una urbe animada y en continua evolución, perfecta para este artista joven y apasionado. Desde entonces, él también ha evolucionado de forma constante.

(Montblanc M)RED Rollerball

«La locura que había a mi alrededor desató una gran energía creativa»

- David Paul Kay

Una colaboración que inspira, dinamiza y amplía horizontes:

En septiembre, David visitó la sede central de Montblanc en Hamburgo (Alemania), donde trabajó con el director creativo, Zaim Kamal, para crear un color especial que diera energía positiva a sus obras de arte: un tono de rojo intenso. Junto con los icónicos blanco y negro, este rojo forma parte de una edición limitada de latas de espray. Son instrumentos nuevos para el muralista, que antes utilizaba principalmente pintura y rotuladores.

«He hablado con personas que me han dado la oportunidad de elevar mi trabajo a un nuevo nivel»

David Paul Kay, sobre su visita a la sede central de Montblanc.

El poder del número 3:

En Nueva York, David contempla el tríptico que pintó tras su inspiradora visita a Hamburgo. El tres es un número clave tanto en su vida como en su carrera. Así que, cuando recibió las tres latas de espray de edición limitada, decidió crear una obra en tres paneles de madera a lo largo de tres días. Se titula R3solutions (R3esoluciones / propósitos en español). Este símbolo icónico de su maestría es una obra de gran altura (física) y, en línea con el símil musical del propio David, se asemeja a una orquesta de pinceladas rojas tan melódicas y dinámicas que parecen saltar de los paneles. Por otra parte, también la considera una obra conceptual. «Una obra de arte no se termina nunca. Siempre está en movimiento. No se detiene nunca». Con esto en mente, David quiere que la gente escriba sus deseos en su obra. «Escribiré mi próximo deseo entre líneas con un artículo de escritura MONTBLANC M (RED)», afirma. «Y todo el que vea esta obra de arte debería hacer lo mismo». Este trabajo se exhibirá en ferias de arte el año que viene. Así como David ha podido cumplir su deseo y superar el reto del color, la gente puede proclamar sus deseos a todo el mundo a través de esta obra.

«No hay mejor modo de pedir un deseo y proclamarlo a todo el mundo que escribirlo en la superficie de una obra de arte»

David Paul Kay

Todos los artistas hacen grandes descubrimientos personales, como David Paul Kay y su nueva faceta creativa con su versión del color rojo, las latas de espray personalizado y una obra de arte interactiva en continua evolución. Montblanc apoya a otros talentos prometedores seleccionados para que amplíen horizontes y cumplan sus deseos en estas fiestas, desde Florencia hasta Londres, pasando por las remotas montañas de Kirguistán.