November 2018 - 6 Minute read

El deseo cumplido de
Eric Underwood?

Cómo el bailarín solista Eric Underwood ha cumplido su deseo de inspirar a los niños para que expresen su creatividad sin limitaciones.

Eric Underwood, el inconformista exbailarín, vuelve al colegio en una soleada mañana de octubre. El artista estadounidense le debe mucho a la danza. Ha recorrido un largo camino desde sus orígenes humildes en Washington, la capital de EE. UU., hasta el Royal Ballet de Londres. Eric ha alcanzado el éxito de forma poco usual. Su triunfo acaba con todos los prejuicios sobre el color de su piel, su pasión por la comida rápida y los tatuajes. Aunque se ha dedicado al ballet casi por casualidad, es un modelo a seguir y la prueba de que los sueños pueden hacerse realidad. Tras su retirada en 2017, Eric se volcó en hacer el ballet más accesible para todos y en ayudar a los niños a mostrar su creatividad sin trabas. «Uno de mis sueños es dar a los niños la oportunidad de ver un mundo al que no tendrían acceso de otro modo». Así que hoy, en una clase de la escuela de primaria London Fields, Eric va a cumplir su deseo. Con ayuda de Montblanc, participa en un taller para desarrollar una historia y una coreografía con el objetivo de inspirar una creatividad sin limitaciones.

«Para mí, es muy importante dar a los niños la oportunidad de expresar su creatividad en un ambiente artístico»

—Eric Underwood, ex bailarín solista del Royal Ballet de Londres.

Los bailes de los viernes por la noche:

Su carrera como bailarín comenzó en su propio hogar, en Washington. Cuando era pequeño, los viernes por la noche su madre apartaba los muebles de su apartamento y los dos bailaban al ritmo de los grandes éxitos del soul. Su madre le decía que podría hacer lo que quisiera, siempre que se esforzara lo suficiente. Y eso hizo. Eric empezó con una clase de ballet en su adolescencia, casi por casualidad. Como solo había zapatillas de colores claros y él nunca se ha dejado vencer por las adversidades, se le ocurrió teñir las suyas con un maquillaje oscuro. Gracias a su creatividad, pudo perseguir su sueño. Consiguió una beca en la escuela del American Ballet en Nueva York y en 2006 se unió al Royal Ballet de Londres. Pronto se dio cuenta de que, tras hacer realidad su sueño de convertirse en bailarín profesional, podía llegar a ser el mejor.

«La danza llegó a mi vida por casualidad y me la cambió; me siento obligado a devolver lo que me ha dado».

—Eric Underwood, sobre su motivación para hacer el ballet más accesible.

«La clase de Eric Underwood»

Es raro que todos los alumnos de cuarto estén callados al mismo tiempo. Eric cuenta su historia a los niños de esta clase, que ahora lleva su nombre. Su profesora, la señora Gallagher, les había contado la historia de Eric porque la consideraba inspiradora. Posteriormente, contactó con él y le pidió que le enviara un vídeo con un mensaje para los niños. Eric dijo que le encantaría hablar con ellos en persona. Por eso, ahora está sentado en un pupitre con las piernas encogidas. Algo incómodo, pero contento. Durante la organización del taller, Eric dijo que él también quería participar. «Más que explicarles algo o hablarles de mi vida, estamos intercambiando habilidades», dice el bailarín. En primer lugar, los alumnos hablan sobre un objeto que han traído de casa y que está relacionado con una habilidad personal. Por ejemplo, Eric ha escogido sus zapatillas de ballet marrones. Algunos niños optan por dibujos o historias, mientras que otros interpretan un número musical para su invitado. Una niña da una voltereta que termina con un puente y le enseña a Eric cómo se hace. Él da una voltereta para atrás y otra para levantarse, con un estilo elegante y sin ningún esfuerzo. Después, los alumnos crean una historia juntos. Cada uno escribe dos frases con los artículos de escritura Montblanc de la colección Le Petit Prince. Esta historia es la base de una actuación con una coreografía que Eric les enseña a los niños. Como cada uno hace los movimientos a su manera, todos se ríen muchísimo y la danza resulta un final muy divertido para este taller.

«Más que explicarles algo o hablarles de mi vida, estamos intercambiando habilidades»

—Eric Underwood, sobre el taller en la clase

Creatividad sin limitaciones:

Eric opina que la danza da otra perspectiva sobre la vida. Con la ayuda de Montblanc, hoy ha transmitido esta idea a los niños de la escuela de primaria London Fields. Puede decirse que de la forma más divertida, inclusiva e inspiradora. «No necesariamente para llegar a ser bailarines, sino para adquirir otras aptitudes propias de la danza, como la disciplina y la seguridad en sí mismos, que se pueden utilizar en la vida cotidiana», explica en el pasillo del colegio. Eric ha forjado un vínculo con los niños muy parecido al del principito con el zorro, por lo que esta colaboración tiene un significado especial. En ambas amistades, creer en los sueños es fundamental; tanto, que puede llegar a cambiar vidas. En estas fiestas, Montblanc ayuda a otros artistas a cumplir sus deseos, desde Florencia hasta Nueva York, pasando por las remotas montañas de Kirguistán. ¿Cuál es su deseo?