James Dean

January 2019 - 6 Minute read
A toda velocidad por el carril rápido

La historia desconocida de James Dean, el poeta

James Dean nació en febrero de 1931. En su corta vida, de solo 24 años, sufrió grandes desgracias: su madre murió cuando él tenía nueve años y su padre, que no se veía capaz de criarlo solo, lo envió con otros familiares a Indiana. Allí creció sin ninguna figura paterna como referente y con dudas sobre su sexualidad.

«Escribir no es vivir, pero creo que a veces puede ser una forma de volver a la vida».

– Stephen King, escritor.

A principios de los años 50, James Dean dejó la universidad para dedicarse a la interpretación. Se mudó a Nueva York con grandes expectativas, aunque al principio solo encontró trabajos pequeños algo decepcionantes. Hasta que consiguió su primer rol como protagonista en Al este del Edén, tuvo que conformarse con personajes secundarios y ocupaciones diversas, como la de encargado de un aparcamiento. Como suele ocurrir, en Nueva York el actor conoció a grandes mentes creativas. Algunos de los mejores autores del país se convirtieron en amigos suyos y alimentaron su pasión por la poesía y la escritura.

«Sueña como si fueras a vivir para siempre. Vive como si fueras a morir hoy».

– La cita más famosa de James Dean.

Perdido en un mundo ficticio

Cuando se estrenó Al este del Edén, James Dean se vio inmerso en el ambiente surrealista de la industria del cine. En aquel momento, Hollywood estaba en su máximo esplendor. A pesar de todo su talento, se encontraba perdido en ese mundo ficticio. El estudio fabricó una imagen de actor rebelde y atractivo que tenía aventuras (falsas) con actrices, para así cimentar su fama de chico malo. Sin embargo, su verdadero amor fue la actriz Pier Angeli. La madre de ella hizo que rompiera su relación con el actor. Años más tarde, la joven se suicidaría. Durante este periodo de fama creciente y diversas desgracias personales, James Dean se dedicó sobre todo a una cosa: a escribir.

«Algo precioso que no poseo, confieso que me gustaría poder decir que alguien me pertenece».

– James Dean

Esa odiosa rabia interior

A pesar de todo, James Dean siguió escribiendo. Son muy conocidas las cartas de amor a su novia ocasional Barbara Glenn. Se hicieron públicas en 2011 e incluían poemas, que expresaban sus cambios de humor y su peculiar personalidad. «Te daré una dosis, pero nunca podrá reflejar esa rabia que tengo dentro de mí», escribió una vez. Y: «Algo precioso que no poseo, confieso que me gustaría poder decir que alguien me pertenece». James se liberaba con cada palabra y expresaba sentimientos con los que tenía dificultades en la vida real.

Una carrera como escritor truncada

Poco antes de su muerte, la revista LIFE publicó una fotografía suya leyendo un libro de James Whitcomb Riley. Incluso si el retrato solo tenía fines promocionales, fue todo un acierto. Riley escribía de forma sencilla y apasionada, al igual que James Dean. Por desgracia, la vida y la escritura de nuestro protagonista terminaron demasiado pronto. Tanto el accidente como su imagen de rebelde eclipsaron su lado menos conocido. Como si pudiera predecir el futuro, escribió una frase que resume su propia historia: «Tienes que vivir deprisa. La muerte llega pronto».

James Dean vive no solo en sus películas, sino también en sus singulares escritos. Montblanc celebra la vida de James Dean, el escritor, con una colección completa de artículos de escritura. Explórela aquí.